A pesar de que las leyendas urbanas siguen diciendo que son difíciles de encontrar, o incluso los tachan de mitos, está probado (y contrastado) que no es así ni en hombres ni en mujeres.

El llamado Punto G Femenino se trata de una zona rugosa situada a unos cinco centímetros dentro de la vagina, en la pared frontal. Su nombre científico es esponja uretral, y sí chicas, es normal que durante el coito, al estimular esta zona, os entren ganas de ir al baño, pero será solo durante unos minutos, no os preocupéis.

Chicos, apretad las cachas porque esto os va a doler: el Punto G Masculino no es ni más ni menos que la próstata, pero tranquilos, que hay dos maneras de estimularla. Se puede estimular de modo directo, pues este órgano glandular del tamaño de una nuez se encuentra en el interior del recto, a unos cinco centímetros del ano. Pero si esto no os hace gracia, podeís recurrir a la estimulación indirecta mediante el perineo. El perineo se trata de la piel que va desde el ano hasta los testículos.

Esta es sólo la teoría, pero ya sabemos todos que la experiencia es un grado.

Un saludo.

Lo que nunca te contaron.